La distonía focal es una enfermedad relativamente desconocida y muy temida por aquellos que si la conocen. Consiste en una contracción anómala e involuntaria de la musculatura, normalmente la musculatura fina, causando pérdidas o dificultades en la destreza con manos y dedos o la boca, en el caso de los instrumentistas de viento. La distonía puede presentarse en forma de dedos que tienden a una posición no deseada, dedos que se mueven al intentar mover otro o comisuras de los labios que se abren involuntariamente, entre otras.

Aunque no es un problema muy extendido, este desorden puede poner fin a la carrera de un músico. Es una enfermedad neuromotora difícil de tratar puesto que el problema no está en los músculos sino en la zona del cerebro que los controla.

El tratamiento de la distonía focal es una de las labores más complejas de la fisioterapía para músicos.

¿Por qué se produce esta contracción anómala?

La zona del cerebro que controla el movimiento de los músculos de todo nuestro cuerpo es la corteza motora primaria. Para ello, se asigna una parte de la corteza a cada una de las partes del cuerpo. El área encargada de cada parte será mayor cuanto más se utilice esa parte del cuerpo. Por ejemplo, utilizamos una parte mayor del cerebro para controlar los movimientos de la mano que los del codo.

Homunculo sensorial y motor. Fisioterapia para músicos

En esta imagen podemos ver el cuerpo humano aumentando las partes del cuerpo donde utilizamos más cantidad de corteza cerebral. La figura izquierda muestra la figura según recibimos las sensaciones y la derecha la capacidad cerebral utilizada para mover las distintas partes del cuerpo.

Sin embargo, nuestro cerebro puede reestructurarse formando nuevas conexiones entre neuronas según los estímulos de nuestro entorno. Esto es lo que nos permite mejorar en nuestras aptitudes mediante entrenamiento y práctica. Gracias a los ensayos, un músico puede realizar movimientos más fluidos, ajustándose cada vez mejor a su instrumento. A la par que los movimientos de la mano ganan complejidad, se aumenta la zona del cerebro que los controla.

Cuando el cerebro se reestructura para poder realizar movimientos más complejos, puede llegar a una formación no deseada en la corteza, dando como resultado que la zona encargada de una parte se solape con el área más cercana y exista un territorio de la corteza cerebral que envíe información a dos sitios diferentes.

Por ejemplo: Las zonas que controlan los dedos de la mano están juntas en la corteza cerebral. Si llegan a superponerse las zonas que controlan índice y anular, podría darse el caso de que al intentar mover un solo dedo, se muevan los dos a la vez. En el caso de un guitarrista, esto podría provocar pulsar una cuerda indeseada.

 

¿Qué factores pueden llevarnos a sufrir distonía focal?

Esta patología viene de la agrupación de distintos factores. Si bien no todos son necesarios para sufrir la enfermedad, cuantos más se presentan más probabilidades hay de encontrarse con este problema.

  • Movimientos repetitivos y sincronizados: Una parte imprescindible en los ensayos. No se pueden evitar, pero sí controlar para minimizar las consecuencias.
  • Postura corporal donde los diferentes sentidos (vista, propiocepción, equilibrio, nocicepción (dolor)) manden información contradictoria. Por ejemplo, un violinista que toca de pie: La propiocepción de sus pies le dice al cerebro que está recto. El sentido del equilibrio, situado en el oído e inclinado por la flexión de cabeza que sujeta el violín, percibe que está inclinado. La linea de visión está igualmente inclinada, pero observando una partitura que está recta. Toda esta información es confusa para el cerebro y exige una mayor atención.
  • Factor genético: Algunas personas son más propensas a sufrir la distonía focal.
  • Ensayos mal estructurados: Centrarse en la repetición de una pieza o fragmento donde cometemos errores, aumentando la frustración y tensión sobre el instrumento.
  • Factor psicológico: Al ser un problema con origen en el cerebro, otras conexiones a nivel emocional pueden tener un gran impacto, como por ejemplo el miedo escénico, la ansiedad o el estrés.

Al principio, la distonía focal pasa desapercibida, solo ocurre con un instrumento concreto o desaparece al ponerse un guante para tocar. El motivo es que el cerebro es capaz de diferenciar distintos estímulos y con un pequeño cambio desaparecen las contracciones involuntarias. Lamentablemente, esta solución es solo pasajera. Es muy común que aumentar los ensayos y centrarse en controlar el problema acabe acelerando el desarrollo de la distonía focal.

La prevención frente a esta enfermedad es muy importante, puesto que muchos de los tratamientos tienen un efecto limitado o son ineficaces. El reaprendizaje cortical, que tiene el mejor resultado, puede exigir más de tres años de rehabilitación durante los cuales no se podrá realizar una carrera músical.

Visita la segunda parte desde articulo donde hablaremos de las técnicas adecuadas para evitar esta enfermedad y de los tratamientos de fisioterapia para músicos que se aplican para remediarla.